
Un concierto de Coldplay no se ve todos los días y por eso la princesa Marie, fan del grupo británico, dejó el pasado domingo a su marido, el príncipe Joaquín, y a su pequeño Henrik en casa para hacer una escapadita hasta Herning, a unos cien kilómetros de su residencia en el palacio de Schackenborg, y ver en directo a la banda liderada por Chris Martin.
La Princesa fue acompañada por su amiga Charlotte Sparre y entró directamente a la zona VIP del recinto sin hacer declaraciones sobre la ausencia de su marido, quien se sabe que no es demasiado aficionado a ese tipo de música, al contrario que su hermano mayor, el príncipe Federico.
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